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VALORA LO QUE DIOS TE DIO
Un día, caminando por la
calle vi a un niño solo y triste, y me dije:
-"Gracias Dios mío porque tengo una familia y amigos; porque jamás he
sentido la soledad y el desamparo por los que ese pequeño ha de estar
pasando".
Seguí mi andar y vi a un niño
ciego y dije:
-"Gracias Dios mío porque tengo ojos y veo; porque sé lo que es un amanecer,
he visto el arco iris, las estrellas, las flores y la luna, y ese pequeño
niño jamás podrá hacerlo".
Reanudé mi caminar y vi a un
tercer niño que triste en una silla de ruedas, veía cómo los demás niños
jugaban; y por tercera vez agradecí a Dios, ahora por estar sana.
Poco antes de llegar a mi
destino, vi una luz que se acercaba; era un niño y me dijo algo que jamás
olvidaré:
- "Tú me has visto antes y
piensas que soy infeliz, que estoy solo y triste; pero te equivocas. Esos
tres niños que antes viste eran uno solo.
Era yo que tuve que hacerte
creer que era infeliz para que tú descubrieras la gran riqueza que posees,
en las cosas más simples y sencillas se encuentran los valores más grandes.
Cuando veas a alguien como ellos, no pienses en que sufren, sino en que así
son felices, porque ellos al igual que tú, han descubierto su riqueza. Pide
por ellos y por ti, y agradece a Dios por lo que tienes; y cada vez que
tengas la oportunidad, ayuda a otros a descubrir la riqueza que poseen" y el
niño desapareció.
Autor Desconocido |
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SIGUIENDO
LAS PISADAS DEL AMOR... CON EL AMOR...Y MARÍA
Testimonio Sta. Rosa 2004
Siguiendo las pisadas de Jesús, poniendo nuestros pies en Sus
huellas, las que nos conducirán al Padre, nos unimos en una sola comunidad, un
grupo de 35 misioneros, guiados por el P. Gustavo, para cumplir una hermosa
misión:l levar Su Palabra desde lo más hondo de nuestras almas, y con un deseo
profundo de hacerla conocer y amar por cuantos el Señor dispusiera en nuestro
caminar, sintiéndonos constructores del Reino de Dios. El pueblo elegido fue
Santa Rosa, en la provincia de Corrientes, un lugar apacible y generoso en la
belleza y hospitalidad de sus habitantes, como en la naturaleza que lo conforma.
Y así como Cristo, que no se guardó para sí la Palabra del Padre, sino que
anunció la Buena Nueva por todas partes, sin descanso; nosotros, en respuesta al
a queja que profirió el profeta en el Antiguo Testamento:"Los pequeñuelos piden
pan, no hay quien se lo reparta"(Lam 4,4), tratando de imitarlo, llevamos el pan
de la fe, el pan de la verdad, el pan del amor a Jesucristo a esos hermanitos
hambrientos de El.
Así, unidos en El, con El y por El, transcurrieron maravillosos días, don de
Jesús desde la humildad, la pobreza, la enfermedad, la mansedumbre, el amor y la
paz se hizo una y otra vez presente abriéndonos cada puerta a donde llamábamos,
viendo esos bellos rostros , y sintiendo esos corazones que como niños esperaban
nuestra llegada. Así, sintiéndonos llamados a ser pescadores de hombres,
enviados por El y Su Espíritu, con Su Gracia, echamos las redes, recorriendo de
dos en dos, y en el Nombre de Jesús, el pueblo, buscando almas perdidas, almas
sedientas de Su justicia y Su paz, almas alejadas, almas que nunca lo conocieron,
almas heridas...
Así comenzaron a transcurrir los días, sembrando entusiasta y alegremente la
semilla de la Verdadera Vida, de Su Evangelio, y anunciando de que el Reino de
Dios está cerca e invitándolos a la conversión.
En medio de oraciones comunitarias, celebraciones, compartidas, momentos de gran
intimidad con el Amor, Jesús Eucaristía, travesuras y juegos no siempre
compartidos, pero tomados con amor y tolerancia, fué creciendo nuestra acción de
gracias al Señor, por haber sido elegidos, sin mérito alguno, para ser
depositarios de ese don recibido, llevar Su mensaje de Vida Eterna, así también
fue creciendo nuestra entrega de no guardarnos nada y dar a manos llenas y a
corazón pleno.
Cada Misa diaria, celebrada por nuestro pastor, el Psdre Gustavo, crecía en unción y
bendiciones, como también crecía en concurrencia de hermanos que se congregaban
a compartir el Pan de Vida, el Pan Eucarístico.
Sabemos que el mundo de hoy SÓLO SE SALVARÁ POR EL EVANGELIO DE JESUCRISTO, por
eso, cada uno de nosotros nos dejamos utilizar por El, dejando de lado nuestros
propios deseos, nuestras incomodidades, nuestros cansancios, nuestras perezas.
Fué muy emotivo compartir el Bautismo de muchos bebés y niños que recibieron la
fe y la nueva vida en Cristo, los jóvenes que se dejaron tocar por el Señor
durante el Seminario de Vida dado por algunos de los misioneros, el apoyo
incondicional de la emisora local que nos permitía llegar a todos a través de su
servicio.
Así, comprometidos y dejando lazos de afecto, amistad y gratitud regresamos a
Buenos Aires, con la promesa de un pronto reencuentro, sintiéndonos enriquecidos
y colmados de bendiciones, gracias y mimos del Señor, por esta experiencia
misionera que nos hizo crecer en el amor a Dios y a nuestros hermanos... Gracias
a nuestra Bendita Madre, que misionó con cada uno de nosotros, intercediendo,
sonriendo y entregándonos su ternura y amor maternal. Bendita Seas Madre porque
nunca nos abandonas y siempre nos inspiras Esperanza y Paz!!!!!!!
Todos estamos llamados a la santidad, y testimoniar la Palabra de Dios, es un
medio para lograrlo.
Bendito seas Señor, porque con tu infinita Misericordia , haces de nuestra
pobreza y miseria, brotar abundantes frutos...Alabado y Glorioso Sea Tu
Reino!!!!!!!!!
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Invitación a Participar
ID POR TODO
EL MUNDO Y PROCLAMAD LA BUENA NUEVA!!!
Nuestra Amada Iglesia, es peregrina, caminando hacia el Padre, conducida por
Jesús, iluminada con la luz de Su Vida y Su Palabra y dándole fortaleza con Su
Gracia.
Atentos a nuestra condición de hijos e hijas de Ella, hagamos de nuestra vida,
una Misión. Todos hemos recibido la gracia de la Evangelización. Así como Pablo
exclamó:"Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!"(1º Cor 9,16) debemos compartir lo
más bello que hemos compartido el día de nuestro Bautismo: el don de la fe,
fortalecido con la Confirmación y alimentado con nuestra Primera Comunión.
Nuestra fe se debe manifestar en obras, en vivir íntima y profundamente Su
Palabra, para eso debemos seguir sus huellas, peregrinando, viviendo las
palabras del profeta Is 52,7 "Qué hermosos son sobre los montes los pies...",
siendo mensajeros de Su Paz, del Dios victorioso.
Para eso, así como los apóstoles:" no podemos callar lo que hemos visto y oído"
( He 4,20), no pueden callar los niños, que son los brotes puros y primaverales
de la Iglesia; no pueden callar los jóvenes que al descubrir a Jesús, como al
Amigo, deseen ellos también entregar sus vidas por El, no podemos callar los
adultos, al seguir a Jesús mar adentro hasta donde El nos quiera llevar, para
ser testigos vivos de Su Palabra, buscando la humildad, la pobreza de espíritu,
poniendo orden en nuestros afectos y apegos, renunciando a todo aquello que sea
un obstáculo en el camino de nuestra salvación, para eso debemos permitir que la
Palabra de Dios se encarne en nuestras vidas.
Ustedes son la sal de la tierra...(Mt5,13), Ustedes son la luz del mundo...(Mt.5,14).
Sabemos que son muchos los que no conocen a Dios, muchos los pobres, los que
sufren, los marginados, los que buscan la justicia, a verdad, la paz...
Nuestro gozo de conocer al Señor y reconocerlo como el Salvador del mundo, nos
tiene que impulsar a comunicar a todo el mundo , entusiasta y alegremente la
Resurrección de Nuestro Señor Jesús, confiados en El, debemos ser luz con sus
principios, con sus conductas, con sus normas evangélicas, con su mensaje de
Salvación para la conversión de todos los hombres. Así proclamaremos la
liberación de todo aquello que oprime al hombre, y al ser liberado, se convierte
en transmisor de esa liberación, para todos sus hermanos, esta es la gran misión
que nos ha mandado Jesús, y la cual debemos, como Iglesia, serle fiel y
perseverante hasta el final de los tiempos, Y todos debemos ser canales del don
de la gracia. "Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo..."(2Tim 4,2)
Viviendo el Evangelio viviremos en la verdad, alejados del pecado, iluminados,
viendo la Voluntad de Dios, conduciéndonos a la abundancia de gracia y
acercándonos a la santidad.
Asumamos el compromiso de ser fermento y alma frente a nosotros mismos, a
nuestras familias, a nuestros entornos, a nuestras comunidades, a todos los
hermanos de llevar la Palabra de Dios para la Gloria del Reino, a pesar de vivir
en una sociedad consumista, en una realidad individualista y hostil...
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