Oración de
Liberación
Le recomiendo
hacer con espíritu de fe cada día esta oración,
deteniéndose en aquel punto donde necesita una mayor
intervención de DiosCristo Jesús,
Salvador deseado y esperado de la historia, de mi
historia... ven a caminar por ella: pasado, presente
y futuro.
Vos que caminaste por caminos, senderos y calles de
pueblos y ciudades, camina hoy por mí y bendíceme en
tu amor.
Cura la lepra que se produjo en mi ante aquellos
pecados que por ser soberbio, débil o ignorante me
sumieron en la enfermedad. Clava en tu cruz todos
mis pecados y unge mis heridas con tu Bendita
Sangre.
Cura y libérame de espíritu de sordera que no me
deja percibir tu amor y escuchar tu voz, discernir
tu voluntad y escuchar el clamor de los hermanos que
sufren.
Libérame de espíritu de ceguera que no me permite
verte en mi constantemente y vivir en alabanza por
tu inigualable belleza.
Libérame de espíritu de epilepsia y mudez que me
impide expresarme y expresar tu Palabra con
sabiduría, prudencia, claridad, afecto y firmeza.
Libérame de espíritu. de parálisis en mis piernas
que me dejan postrado largo tiempo haciéndome perder
la virtud de la alegría y no se hacia donde
dirigirme para hacer tu voluntad.
Resucita oh caminante santo las áreas de mi
historia, de mi vida que están marchitas,
agonizantes o muertas.
Libérame de toda fuerza o cercanía de espíritu de
mal y cólmame de tu Santo y Dulce Espíritu para que
por tu gloria brillen los dones y carismas que me
diste.
Envíame a tus santos Arcángeles y Ángeles para que
me guíen a lo largo del camino.
Cristo Jesús, Salvador deseado y esperado de la
historia, de mi historia... ven a caminar por ella:
pasado, presente y futuro.
Vos que caminaste por caminos, senderos y calles de
pueblos y ciudades, camina hoy por mí y bendíceme en
tu amor.
Cura la lepra que se produjo en mi ante aquellos
pecados que por ser soberbio, débil o ignorante me
sumieron en la enfermedad. Clava en tu cruz todos
mis pecados y unge mis heridas con tu Bendita
Sangre.
Cura y libérame de espíritu de sordera que no me
deja percibir tu amor y escuchar tu voz, discernir
tu voluntad y escuchar el clamor de los hermanos que
sufren.
Libérame de espíritu de ceguera que no me permite
verte en mi constantemente y vivir en alabanza por
tu inigualable belleza.
Libérame de espíritu de epilepsia y mudez que me
impide expresarme y expresar tu Palabra con
sabiduría, prudencia, claridad, afecto y firmeza.
Libérame de espíritu. de parálisis en mis piernas
que me dejan postrado largo tiempo haciéndome perder
la virtud de la alegría y no se hacia donde
dirigirme para hacer tu voluntad.
Resucita oh caminante santo las áreas de mi
historia, de mi vida que están marchitas,
agonizantes o muertas.
Libérame de toda fuerza o cercanía de espíritu de
mal y cólmame de tu Santo y Dulce Espíritu para que
por tu gloria brillen los dones y carismas que me
diste.
Envíame a tus santos Arcángeles y Ángeles para que
me guíen a lo largo del camino.
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Camino de sanación
1. Cierra los ojos e imagínate estar en la
casita de Nazareth. Siente que vuelves a ser
un niño (en la etapa de tu vida en que tu
memoria fue más herida) entre los brazos de
María o de José. Imagínate el perfume en el
aire y contempla la belleza de María.
2. Comparte con ellos tus sentimientos más
fuertes o lo que más ocupa tu mente. Si no
sabes qué compartir entrégales los recuerdos
que vayan viniendo a tu memoria.
3. Cuando termines, mira a los ojos de la
Virgen María o de San José (esto depende si
las heridas de tu memoria afectiva están
relacionadas con la sanación de la imagen
materna o paterna) y siente las caricias y las
palabras de amor que ellos te prodigan. Son
los mismos gestos de amor y ternura que
recibió el Niño Jesús.
4. Respira lenta y profundamente pidiendo una
nueva efusión del Espíritu Santo , como la que
Juan el Bautista experimentó estando en el
vientre de Santa Isabel. Y comienza a percibir
más profundamente todo el amor que Dios te
tiene.
Otros textos bíblicos para meditar y orar por
sanación:
Lc. 5,12-14 El leproso sanado.
Imagina a Jesús que te toca y te sana.
Lc. 7, 11-17 Jesús resucita al hijo de una
viuda.
Pídele a Jesús que con el poder de su Espíritu
resucite aquellas áreas de tu memoria que
estén heridas o agonizantes.
Jn. 21,12-17 "Pedro, ¿me amas?"
Contempla la escena y déjate amar, reconfortar
y consolar por Jesús Resucitado.
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ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
A) DIVINO PASTOR
Jesús, Divino Pastor de las almas, que has
llamado a los apóstoles para hacer de ellos
pescadores de hombres, atrae hacia ti nuevas
almas generosas y ardientes de jóvenes, para
hacerlos tus seguidores y tus ministros;
hazlos partícipes de tú sed de redención
universal, en los altares tu sacrificio.
Tu Señor, siempre vivo para interceder por
nosotros, ábreles los horizontes del mundo
entero, donde el mundo suplica por tantos
hermanos, pide luz de verdad y calor de amor;
con el fin de que respondiendo a tu llamada,
prolonguen acá en la tierra tu misión,
edifiquen tu Cuerpo Místico, que es la Iglesia
y sean sal de la tierra y luz del mundo.
Amén.
B) DEL PAPA PABLOVI
¡ Oh Jesús!, Divino Pastor de las almas, que
llamaste a los Apóstoles para hacerlos
pescadores de hombres: atrae hacia Ti las
almas ardientes y generosas de los jóvenes,
para hacerlos tus seguidores y ministros.
Hazlos partícipes de tú sed de redención
universal, por la cual renuevas tu Sacrificio
sobre tus altares.
Descúbreles el horizonte del mundo entero,
donde la silenciosa súplica de tantos hermanos
pide la luz de la verdad y el calor del amor;
para que, respondiendo a tu llamado,
prolonguen aquí en la tierra tu misión,
edifiquen tu Cuerpo Místico, la Iglesia, y
sean sal de la tierra y luz del mundo.
Extiende, Señor, tu llamado a muchas almas
generosas, e infúndeles el ansia de la
perfección evangélica, y de la entrega al
servicio de la Iglesia y de los hermanos
necesitados de asistencia y caridad
C) DE JUAN PABLO II
(98)
Espíritu de Amor eterno, que procedes del
Padre y del Hijo, te damos gracias por todas
las vocaciones de apóstoles y santos que han
fecundado la Iglesia. Continúa, todavía, te
rogamos, esta tu obra. Acuérdate de cuando, en
Pentecostés, descendiste sobre los Apóstoles
reunidos en oración con María, la madre de
Jesús, y mira a tu Iglesia que tiene hoy
una particular necesidad de sacerdotes santos,
de testigos fieles y autorizados de tu gracia;
tiene necesidad de consagrados y consagradas,
que manifiesten el gozo de quien vive sólo
para el Padre, de quien hace propia la misión
y el ofrecimiento de Cristo, de quien
construye con la caridad el mundo nuevo.
Espíritu Santo, perenne Manantial de gozo y de
paz,
eres tú quien abre el corazón y la mente a la
divina llamada; eres tú quien hace eficaz cada
impulso al bien, a la verdad, a la caridad.
Tus ‘gemidos inenarrables' suben al Padre
desde el corazón de la Iglesia, que sufre y
lucha por el Evangelio. Abre los corazones y
las mentes de los jóvenes, para que una nueva
floración de santas vocaciones manifieste la
constancia de tu amor, y todos puedan conocer
a Cristo, luz verdadera del mundo,
para ofrecer a cada ser humano la segura
esperanza de la vida eterna. Amén.
D) DE JUAN PABLO II
(97)
Padre santo y providente, tú eres el dueño de
la viña y de la mies y a cada uno das la justa
recompensa por el trabajo. En tu designio de
amor llamas a los hombres a colaborar contigo
en la salvación del mundo. Te agradecemos por
Jesucristo, tu Palabra viviente, que nos ha
redimido de nuestros pecados y está entre
nosotros para socorrernos en nuestra pobreza.
Guía la grey a la que has prometido el Reino.
Manda nuevos operarios a tu mies e infunde en
los corazones de los Pastores fidelidad a tu
proyecto de salvación, perseverancia en la
vocación y santidad de vida.
Cristo Jesús, que en las riberas del mar de
Galilea llamaste a los Apóstoles y los
constituiste fundamento de la Iglesia y
portadores de tu Evangelio, sostén en el hoy
de la historia a tu Pueblo en camino. Infunde
valor a aquellos que has llamado a seguirte en
la vida del sacerdocio y de la vida
consagrada, para que puedan fecundar el campo
de Dios con la sabiduría de tu Palabra. Hazlos
dóciles instrumentos de tu Amor en el diario
servicio de los hermanos.
Espíritu de santidad, que infundes tus dones
en todos los creyentes y, particularmente, en
los llamados a ser ministros de Cristo, ayuda
a los jóvenes a descubrir el atractivo de la
divina llamada. Enséñales el verdadero camino
de la oración, que se nutre con la palabra de
Dios. Ayúdales a escrutar los signos de los
tiempos, para ser fieles interpretes del
Evangelio y portadores de salvación.
María, Virgen de la escucha y del Verbo hecho
carne en tu seno, ayúdanos a estar disponibles
a la palabra del Señor, para que, acogida y
meditada, crezca en nuestro corazón. Ayúdanos
a vivir como tú la felicidad de los creyentes
y a dedicarnos con incansable caridad a la
evangelización de los que buscan a tu Hijo.
Danos el servir a cada hombre, haciéndonos
agentes de la palabra escuchada, para que
permaneciéndole fieles encontremos nuestra
felicidad en practicarla. ¡Amén!
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ORACION DE PERDON Y LIBERACION
PERDON
.Por no amarte sobre todo
.Por el poco amor a la eucaristía ya la misa
de cada domingo.
.Por creer en supersticiones o ir de adivinos.
.Por no confesarme o hacerlo sin el propósito
de cambiar.
.Por no orar con la frecuencia que debo
hacerlo.
.Porque en las tentaciones no te pido ayuda.
.Por no tratar de mejorar mi formación
religiosa.
.Por no jugarme por vos y tus enseñanzas
delante de los demás.
.Por haber desconfiado de tu amor y culpado
por mis desgracias.
.Por tomar tu santo nombre en vano.
.Por jurar.
.Por tener vergüenza de mostrarme, al hablar y
al actuar como discípulo tuyo.
.Por no contribuir en mi familia al bien y a
la alegría de los demás con la paciencia y el
verdadero amor.
.Por mis desobediencias a mis padres y
superiores.
.Por mis respuestas ásperas.
.Por mis silencios y desprecios.
.Por mis rebeldías.
.Por no educar a mis hijos según las
enseñanzas de Cristo.
.Por mi pereza y falta de servicio.
.Por no tomar los trabajos más duros.
.Por creerme superior a los demás.
.Por hacer las cosas mal y ser ocioso.
.Por el mal uso de la lengua: críticas,
mentiras, calumnias.
.Por el mal uso de la sexualidad: actos
impuros solo o con otra persona, por no vivir
el noviazgo con seriedad y pureza, revistas o
escenas de películas, descontrol de la
imaginación.
.Por la avaricia.
.Por olvidar que todo es don de Dios.
.Por dar a la iglesia lo que me sobro.
.Por marginar a los pobres.
.Por acumular y ser egoísta.
LÍBRANOS
Del egoísmo, de ser autosuficiente, de
soberbia, de odios, de rencores, de miedos y
angustias, de avaricia y materialismo, de
desordenes en la sexualidad, de enfermedades
mentales y enfermedades hereditarias, de
complejos y traumas, de sentimientos de
soledad fracaso e inseguridad, de espíritu de
ira, enojo y agresividad, (otros).
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